Los secretos de Mies Van Der Rohe

Flavia Pascazi Flavia Pascazi
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¡Si no lo conoces has estado viviendo bajo una piedra! El arquitecto alemán Ludwig Mies van der Rohe estudiaba en la escuela de Arte y Oficios además de trabajar largas horas con su padre manipulando piedras exóticas como el mármol. Los primeros encargos arquitectónicos asignados a Mies fueron muy pocos, pero en ellos ya se podían observar los principios y la dirección de su arquitectura, promoviendo la sencillez y el uso impecable de los materiales constructivos. Racionalismo puro, espacios articulados y abiertos fueron las herramientas utilizadas por este arquitecto para crear una armonía y un atractivo singular que hasta el sol de hoy se mantiene en vigencia.

Los principios de Mies Van Der Rohe se adelantaban a su época, la arquitectura futurista y minimalista que mostraba era un reflejo y una evolución del popular estilo internacional de la época. Pero la filosofía que aplicaba el arquitecto a sus obras otorgaba un valor extra a las mismas, un valor que no se aprecia a simple vista sino entrando en detalle y profundizando en los espacios y la volumetría de su obra. Conozcamos un poco más sobre los principios y legados que nos dejó este admirable arquitecto con la siguiente galería de imágenes, te sorprenderá saber que muchos de ellos siguen vigentes hoy en día y han revolucionado la historia de la arquitectura.

Partir de ideas y figuras sencillas

La arquitectura de Mies Van Der Rohe presenta algunas similitudes con la arquitectura de Le Corbusier. La estructura simple y ligera se separa totalmente de los cerramientos, creando divisiones externas totalmente acristaladas permitiendo la integración total del entorno al interior del proyecto. La parte formal de las obras de Mies se caracteriza por volúmenes limpios, generalmente prismas rectangulares o cuadrados que se sobreponen, se intersectan o yuxtaponen para crear espacios articulados y amplios, el uso de materiales distintos para cada elemento evidencia aún más este juego volumétrico, dejando a la vista formas y líneas sencillas diseñadas con sumo cuidado. Hoy en día, este concepto formal sigue aplicándose en viviendas modernas como observamos la imagen superior. La Casa La Punta, realizada en el 2010, evidencia los principios arquitectónicos del gran maestro alemán.

Mobiliario icónico

Además de ser arquitecto, Mies también desarrolló su talento como diseñador industrial, de esta manera pudo cuidar cada mínimo detalle de sus obras, como lo hizo en el diseño del Pabellón Alemán, donde cada elemento estaba diseñado con sumo detalle, creando una composición minimalista y elegante. Fue en este proyecto donde Mies Van Der Rohe diseño la famosa Silla Barcelona, una pieza de mobiliario ergonómica, con proporciones armoniosas, líneas simples y elegantes. Esta silla combina elementos y materiales tradicionales modernos, siendo hoy en día un ícono de la arquitectura y el diseño del siglo XX, reproduciéndose masivamente a nivel comercial y expuesta en museos como un objeto escultural.

Incorporar el contexto al diseño

Las grandes torres de rascacielos hechas por el arquitecto, tanto de oficinas como residenciales, poseen una característica en común: esta tipología de edificios realizadas por el arquitecto alemán contaban con un aporte urbano que los diferenciaba del resto. Estas grandes torres partían del mismo concepto: Integrar y no abarrotar el espacio público otorgando nuevas áreas de captación y esparcimiento para los usuarios. Tomando como ejemplo el edificio Seagram, Mies Van Der Rohe utilizó el concepto de plaza pública para crear un punto de encuentro frente a su edificación, principio que hoy en día se utiliza muchísimo sobre todo en obras públicas ubicadas en un contexto urbano muy denso. Estas áreas agregan una cualidad espacial distinta y generan un gran aporte al urbanismo donde se emplaza el edificio.

Predominio de la función antes que la estética

Otra vista del proyecto anterior, los apartamentos de Lake Shore Drive, nos muestran como el área común, una plaza rectangular de granito conecta ambos edificios con su textura de piso y con un plano que funciona como cubierta para el libre paso peatonal, de esa manera, el usuario tanto privado como externo puede circular sin problema por esta zona. La idea de esto es integrar el contexto y sus usuarios al  proyecto para que se convierta en un ente vivo y funcional. Otra característica que sigue presentándose hoy en día de los rascacielos de Mies Van Der Rohe es el uso de la retícula o cuadrícula a nivel de fachada, esta presentación permite resaltar la esbeltez y fuerza de la estructura de acero de la edificación, mientras que los paneles de vidrio permiten el paso de luz natural y agregan ligereza al elemento, una combinación de materiales muy popular hoy en día gracias a su estilo industrial.

Espacios abiertos y fluidos

Los conceptos y principios utilizados por este grandioso arquitecto se mantienen hoy en día debido a su sentido práctico y gran valor espacial. A simple vista, la arquitectura de Mies Van Der Rohe denota una geometría perfecta, haciendo de cada rincón un área totalmente aprovechable y abierta para tener un concepto de espacio o vivienda totalmente fluído. La gran mayoría de estos conceptos preceden a los principios que promovía la escuela de la Bauhaus, instituto donde el arquitecto fue director por un período de 3 años. Este tipo de arquitectura se mantiene vigente gracias a su versatilidad, funcionalidad y flexibilidad para incorporar los espacios, tanto externos como internos a la composición del proyecto tal como se observa en la obra de los arquitectos polacos Pawel Lis Architekci.

Cuidar los detalles de los materiales constructivos

El interés por los materiales constructivos comenzó a una corta edad para este arquitecto. Como mencionamos previamente, de jóven Mies Van Der Rohe ayudaba a su padre en el taller de escultura de piedra que poseía. Aquí, aprendió a la perfección las características y la manera correcta de trabajar la piedra, una caracterísitica que luego incorporará a todas sus obras arquitectónicas. Los materiales se convirtieron en el elemento expresivo que define la obra de este arquitecto. Cada pieza, cada lámina de mármol o de piedra es seleccionada y colocada con sumo cuidado haciendo coincidir sus vetas, de esta manera se crean líneas perfectas que no necesitan de ningún tipo de ornamento extra para proyectar belleza. Otros materiales muy utilizados en la obra de Mies son el acero, el vidrio, el mármol y el hormigón en todas sus formas posibles, dejando que la belleza natural de cada material sea un elemento clave del diseño global.

Ausencia total de ornamentos

Para Mies Van Der Rohe, los ornamentos eran piezas totalmente obsoletas e innecesarias, cualquier aditivo no-funcional que se le colocase a una edificación simplemente entorpecía y restaba en vez de sumar. De ahí su célebre frase de Menos es más, esto no quiere decir que sus obras no hayan proyectado belleza y delicadeza, para el arquitecto, el verdadero valor estético residía en las formas limpias y proporcionadas y en exhibir la verdadera esencia de la edificación, desde la simple apreciación de su espacialidad a la calidad y la manera en como se instalaban los materiales que revestían y formaban parte de la edificación, punto que profundizaremos más adelante.

Con un pensamiento claro, sintético y moderno, el arquitecto Mies Van Der Rohe deja un legado completamente funcional, evidenciando la manera correcta y perfecta de como trabajar y resaltar la belleza natural de los materiales constructivos. Sus conceptos analíticos y minimalistas hicieron de su obra un hito en la historia de la arquitectura, revolucionando diversos aspectos del diseño, incluyendo edificaciones y mobiliario.

¿Crees que Mies Van Der Rohe causó un gran impacto en la historia de la arquitectura? Cuéntanos más abajo tu opinión.
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